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Psicología Barcelona / Joan Vallbona (629 98 30 86)

ATLAS, el joven Titán

atlas

Jordi era un chico de unos 28 años. A pesar de su juventud hablada con una aplomo que infundía seguridad.

-Tú me dirás, Jordi.
-Mira, vengo porque hace unos meses ando con mucha ansiedad. Incluso he tenido tres ataques intensos y he pensado que ha llegado el momento de pedir ayuda.
-Bien. ¿Pasa algo que pudiera justificar esta situación que cuentas? ¿En casa? ¿En el trabajo quizás …?
-Soy profesor de educación especial. Trabajo con chicos deficientes psíquicos. Me gusta mucho… estudié para ello y siempre lo he llevado muy bien. Te explico; trabajar con este tipo de niños es muy exigente, siempre has de estar al cien por cien y si te despistas te comen. La actitud necesaria no permite ninguna posibilidad de relajarse. Su equilibrio, en el aula, depende de tu posicionamiento frente a ellos.

La educación es un ámbito muy exigente pero fundamental en toda sociedad. Tendría que ser una profesión más valorada por todos, pensé. El cambio estratégico quizás sería que los gobiernos lo vieran como una inversión y no como un gasto.
-Trabajo con otra maestra. Es una “crack”; nada que decir. Lleva muchos años en la tarea, es súper competente y nunca pierde la compostura. Pase lo que pase, se mantiene frente a los chavales neutral y equilibrada.
-Ósea que es un buen modelo del que aprender.
-Si, efectivamente. Aprendo mucho con ella pero también me frustra. Su labor me pone el listón muy alto, yo me exijo mucho entonces y a veces creo que nunca conseguiré su maestría.
-Quizás sea un tema de años de experiencia
-Para más fastidio, es una escuela privada y no sólo fuerzan el horario y exigen mucho al profesorado sino que, a mi manera de ver, es un auténtico campo de Agramante. Todo el mundo se cree con derecho a mandar….

La discordia es un campo de Agramante. Ariosto

-Pero no manda nadie.
-Exacto!
-Claro, todo el mundo se cree con el derecho de mandar porque nadie ejerce efectivamente ese derecho.
-Te han llamado la atención por alguna situación concreta?
-No, no… ni mucho menos!! .- Jordi abrió los ojos de sorpresa..- Al contrario, me tienen en mucha estima… Soy yo que me exijo sobremanera y me cargo de ansiedad. Esta semana he estado de baja para descansar.

-Bien. Y en los otros frentes, ¿cómo va?
-Mi familia es un tanto especial. Hace ya un par de años que no vivo con ellos pero hay cosas que no cambian.
-A qué cosas te refieres?
-Mis padres tienen un comercio y siempre he tenido que encargarme de mi hermana que es más pequeña que yo. “Por favor, Jordi, podrías ir a buscar a tu hermana a “Danza”. “Jordi podrías preparar el desayuno a Marta es que tenemos mucho trabajo.” He hecho de padre y madre de Marta, cuando no también he tenido que mediar en sus trifulcas de pareja de mis padres. Me acuerdo de muy joven, debía tener los dieciséis, pidiéndoles que dejaran de discutir. En fin…
-Ya veo… ¿Sabes? Mientras te escuchaba me ha venido a la cabeza la imagen de la figura mitológica de Atlas. Ya sabes…atlas
-¿Ese hombre que carga con el mundo…?
-Atlas era un joven caudillo de los Titanes. Cuando estos fueron derrotados, Zeus condenó a Atlas a cargar sobre sus hombros con los pilares de la Tierra. Etimológicamente, la palabra Atlas proviene de “sostener”, “soportar”, y se le representa así como un hombre fortachón que lleva a sus espaldas no sin mucho esfuerzo la bola del Mundo…Corrígeme si me equivoco, después de lo que me has contado, ¿no te sientes un poco Atlas ?
– ¿ A qué te refieres…?
-Pues que te veo asumiendo mucha responsabilidad y cargando con todo ello.
-Sí, visto así. Yo me considero una buena persona y me gusta ayudar a la gente que tengo alrededor; a los míos.
-Vaya por delante que ayudar al otro, no siempre coincide con liberarlo de su responsabilidad. En algún caso puede ser que sea la peor forma de hacerlo. ¿No lo ves así…?
-Sí, quizás sí. Alguna vez lo he pensado. Mis padres cuando discuten en vez de hablar entre ellos, ahora que ya no estoy, me llaman para que hable con el uno y con el otro y le convenza… lo mismo que hacía cuando estaba en casa.
– Vale, pero ahora ya no estás y sería un buen momento para cambiar el funcionamiento. Sin duda la mejor manera de mostrar tu amor es provocar que hablen, no sustituirlos, que es lo que precisamente haces tú.
-Ya… Jordi estaba empezando a descubrir cómo funcionaba su problema; era una persona muy intuitiva.
-Además, la hiper-responabilidad – cargártelo todo a la espalda.- en estos momentos es tu solución intentada disfuncional. Hasta hoy te ha funcionado; pero hace un tiempo se ha convertido en un mal sueño, tu propia trampa.

-¿Me puedes explicar cómo funciona mi trampa?
-Esto ha funcionado de la siguiente manera, dime si estás de acuerdo o no. Ante la ansiedad o el miedo a recibir una respuesta desagradable o un simple rechazo de parte de aquellas personas por las que deseas ser querido o simplemente no rechazado o juzgado negativamente, tu solución ha sido siempre tomar tú la responsabilidad. Esta percepción-reacción te ha funcionado siempre y con ella has recibido los mensajes de amor que precisabas Con el tiempo, y gracias a los resultados satisfactorios, has ido ampliando esta estrategia a otros ámbitos de la vida dónde también te ha funcionado. Podrían haber funcionado otras estrategias, cada persona desarrolla las suyas pero tú te has especializado en esta
-Vaya… no es que me guste mucho oír lo que dices pero ciertamente me comporto bastante así.
-No, no te sientas mal si es así. En sí mismo no hay ningún problema. El problema viene cuando la respuesta de la hiper-responsabilidad deja de ser funcional porque la respuesta se vuelve “el” problema. Dicho de otra manera, cuando la ansiedad y el esfuerzo por cumplir los deseos de los demás es superior a la ansiedad de no recibir el mensaje deseado, la solución deja de ser funcional y se convierte en la fuente del problema. La solución intentada que al no ser funcional se convierte en la causa que mantiene el problema.
-Oye, ¿pero a quien no le gusta que le digan que es buena persona?
-Bueno, cualquier otra persona te podría decir que depende del precio. Depende de lo que tengas que hacer a cambio.

Mira, cuenta la leyenda cristiana que cerca de un río vivía un gigante cananeo que tras su conversión al cristianismo ayudaba a los viajeros a atravesar las peligrosas aguas. La leyenda explica que en una ocasión ayudó a un niño. Al llegar a la otra orilla el gsan cristobaligante quedó sorprendido por el peso del infante y éste le explicó que se trataba del niño Jesús y que llevaba sobre su espalda los pecados del mundo. Jesús bautizó al gigante aprovechando las aguas y le puso el nombre de Cristóforo, “portador de Cristo”. Por esa razón, San Cristóbal aparece reproducido con un niño a cuestas que lleva la bola del mundo entre sus brazos.
-Jordi, nadie ha dicho que cambies tu forma de ser. Se trata simplemente que recuerdes que tú no eres Dios. Lleva encima tuyo la parte de mundo que te toca y nada más.
-A mí me gusta ayudar a las personas.- Replicó Jordi un tanto contrariado y molesto no tanto con lo que estaba oyendo o hacia esa educación que ponía en valor esos gestos.
– Claro, imagínate si es importante para ti que incluso lo has convertido en tu profesión. Sólo desde esa convicción y esa admirable fuerza vocacional es posible llevar a cabo tu tarea con los Chicos. – Jordi seguía avanzando en sus hallazgos no sin cierto miedo hacia donde se dirigía.
-Estar en todo, asumirlo todo, ha sido tu respuesta, una condena familiar a no atreverte a decir que “NO” y tener que soportar la queja, el reproche o la desaprobación de tus padres.
-Ya, pues hago lo mismo con los amigos…. Jordi hablaba con la cabeza gacha como quien se arrepiente de sus palabras. – ¿Y ahora qué hago?.- dijo finalmente.
-Los auxiliares de vuelo, antes de despegar explican que si tienes a tu hijo al lado o una persona que depende de ti, seas tú primero en ponerte la mascarilla y “luego” le ayudes a ponérsela a él. La trampa es pensar que podrás ayudarlo a él antes sin tener tú el oxígeno asegurado. ¿Lo ves ?
– Sí
Con la bola del mundo a cuestas has perdido de vista el camino. La solución es más fácil que seguir con el error… Se responsable por una vez y deja el mundo al margen del camino y siéntate tranquilamente bajo el árbol a descansar.
De pronto Jordi levantó la vista y esbozó una sonrisa tímida e inocente.
-Te pido que a partir de hoy y durante estos días que no nos veremos, hagas un pequeño boicot en tu tarea de superhéroe. Escoge el frente que quieras, el que más de para cada día y ante las peticiones que consideres dices que NO. No te pido que experimentes, te pido que sea un éxito seguro en la medida que debe ser algo que a pesar de que te cueste hacerlo te resulte posible y con ello saques un desahogo y que, por lo tanto, lo visualices como un logro. Ahh ! Y recuerda que hacer un pequeño boicot no liarla y que te echen del trabajo o hacer caso omiso a un mensaje de vida o muerte.
-No, no, ya lo he entendido… ya me vienen unos cuentos a la cabeza.
-Bien. Pues nos vemos en unas semanas.

——-
Jordi estuvo viniendo tres o cuatro sesiones más. Desde la segunda sesión ya vino más tranquilo y relajado. Poco a poco sus reflexiones le llevaron a descubrir la “psicotrampa” en la que había caído sin darse cuenta. En un par de meses consiguió poner en claro sus responsabilidades y obligaciones, desvelando sus aspiraciones y necesidades, y trazado las líneas rojas necesarias para construir relaciones personales más sanas. Dando la oportunidad a los demás a crecer asumiendo sus responsabilidades y a él que lo valoraran por lo que es…”una persona admirable que a mí me gustó conocer”.

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