); ga('set', 'forceSSL', true); ga('send', 'pageview');
Psicología Barcelona / Joan Vallbona (629 98 30 86)

Un gesto de amor

happy-stick-girl

Un gesto de amor

Las actividades extraescolares son una gran oportunidad de educación para nuestros hijos y la posibilidad para nosotros de conocer a otros padres con los que compartir el reto de educar a un hijo de la misma edad que el nuestro.

Mi “condena” extraescolar se llamaba fútbol sala. Y digo condena, cariñosamente, por las horas y horas que he pasado en un polideportivo compartiendo con otros padres sufridores como yo las evoluciones deportivas de nuestros hijos.
Bromas a parte, por aquellos años de extraescolares conocí a Carlos y Alba, una pareja fantástica que tenía un hijo de la edad del mío y de la que he de dar las gracias pues aprendí mucho sobre la educación.

Un miércoles por la tarde, mientras seguíamos el entrenamiento, Alba me explicó los problemas que tenían con su hija pequeña Clara de seis años de edad a la hora de llevarla a dormir.
-Lleva unas semanas que consigue sacarme de mis casillas.
-Y ¿cómo lo hace?.- Alba sabía que trabajaba la terapia estratégica y le invité a que me lo contara.
-A Clara desde siempre le ha costado mucho coger el sueño. Hablé con la pediatra que la conoce bien y me dijo que podría solucionar el tema retrasando la hora de ir a dormir. La verdad es que con el mayor nunca tuvimos ningún problema; después de la ducha, la cenita y a dormir.
-Es muy interesante.- comenté yo.- ya, pero eso es un error. A veces pretendemos que lo que ha ido bien para un hijo nos sirva para el otro. a uno sirva también para otro, y no es así…no ?
-Si, claro. Eso pensé yo. Y ahora llevamos una semana así que nos vamos a dormir todos a la vez, pero no hay manera Joan… no sé… parece que todo lo haga para fastidiar…estoy desquiciada…
-Pero cuéntame Alba… ¿cómo funciona el momento de ir a dormir ?
-Buff…es una odisea….Le digo de ir a dormir, “vaaale…”, da besos a todos y nos vamos a su habitación…primero dice que no tiene pipí; yo insisto hasta que se pone… al rato sale… y remolonea buscando el pijama. Cuando yo se lo doy (el pijama está donde siempre) se lo pone despacio mientras juega con un peluche… se lo he de sacar de las manos y meterle la manga del pijama que aún cuelga.
Entonces, viene el pipí. “Tengo pipí mamá”. “¿Pero no has hecho pipí antes?” Hacemos el pipí y volvemos a la cama. Le leo un cuento de un libro que le gusta mucho. No puedo variar mucho pues le gustan siempre los mismos. Cuando acabamos, le doy besitos y la arropo bien. “Buenas noches cariño mío”, y cierro la luz. Hasta ahí lo veo muy normal. Pues la paz dura poco. Cuando aún no he dado dos pasos por el pasillo, me llama. “Mamá!!”. Vuelvo. “¿Qué quieres?”. “Tengo sed”, voy a la cocina, lleno un vasito pequeño y se lo llevo. Le doy un beso, la arropo y cierro la luz. Pero cuando aún no he salido de la habitación….”mamá, me duele aquí.” Vuelvo. Le miro lo que me dice. No se ve nada extraño. Le digo que no es nada. La arropo y cierro la luz.

Joan a esa hora yo estoy muy cansada, llevo todo el día sin parar, me gustaría tener unos minutos de paz… pero no puedo.- Alba reproducía no sólo las distintas situaciones sino los gestos y caras de abatimiento.
-Y entonces se pone a llorar… “ Me duele mamá !!”. Vuelvo a la habitación, estoy que echo fuego y le chillo. Chillando, le digo que se deje de bobadas, que no es nada, que todo está bien y que lo que tiene que hacer de una vez por todas es dormir”. La arropo con fuerza mientras ella tiene el rostro emborronado por las lagrimas y los mocos.
Me siento muy culpable y cada día que pasa es peor. Al rato miro de calmarla. Le limpio la cara, la arropo de nuevo y cierro la luz. Al cabo de una hora media aproximadamente, acaba durmiéndose de puro agotamiento.
-A esa hora, en casa hay un silencio sepulcral. Los Carlos, el mayor y el pequeño, hace rato que duermen y yo estoy que ni me atrevo a mirarme al espejo… Joan estoy desesperada…necesito ayuda.
A pesar de la claridad de la petición, Alba evitaba mi mirada; quizás pensando que le pudiera devolver una mirada de culpabilidad de cuanto me estaba explicando. Pero no fue así…
-Entiendo…Alba, lo que cuentas es insoportable- Alba tenía los ojos encharcados de lágrimas. No había sido fácil para ella contarme todo aquello. Su cara era un poema.
-Yo te voy a hacer una propuesta de intervención. No sé si seremos capaces de corregir algo pero podemos intentarlo, no se pierde nada…
-Vale Joan, lo que sea… estoy en las últimas.

Clara era una niña muy juguetona y seguramente por eso me vinieron a la cabeza unas intervenciones de Cloé Madanes. En este caso le propuse una adaptación mía.
-Vamos a derrotar al enemigo con su misma fuerza… así no te desgastaras tanto.
-No entiendo nada… ¿con su misma fuerza? ¿En qué consiste?
-Me gustaría que os lo tomarais como una diversión.- Dije. – Especialmente tu Alba.
-¿En qué consiste? No sé yo si estoy para muchas diversiones, pero dime, dime, haré lo que sea.
-A partir de mañana, y así hasta que Clara abandone, quiero que cuando lleguéis a casa y después de la merienda le propongas a Clara un juego. Se trata de “el juego de ir a dormir”. Os vais a la habitación y le explicas que el juego consiste en reproducir con una fidelidad extrema lo que sucede cada noche… el juego del pijama, el pipí, le cuentas el cuento. Ahh, baja la persiana y jugáis a oscuras… es un teatro claro pero debéis corregiros la una a la otra exigiendo la mayor simulación de lo que sucede por la noche. O sea, que si tu no chillas bastante que ella te corrija hasta que tu hagas el mismo chillido. Y tú, le has de corregir a ella exigiendo el máximo realismo… si es preciso, repetir escenas, como si fuera el rodaje de una película.
-Oye…¿y así durante una hora ?- La cara de Alba había cambiado…su gesto ahora era entre sorprendido e ilusionado.
-Sí, claro. Me has dicho que os estáis una hora con el jueguecito de Clara…
-Vale.
-El éxito de la intervención consiste en que la simulación se parezca lo mas posible a la realidad nocturna pero habiendo anunciado que se trataba de una juego. Esa es la clave.
-¿Y le he de leer el cuento?
-Pues claro…

Alba nunca hubiera imaginado que a tan gran problema, alguien seriamente le pudiera proponer una solución de ese estilo. Alba permanecía con la mirada perdida y una sonrisa traviesa dibujada en su rostro.
Al menos sonríe…-¿Cómo lo ves Alba ? Le dije para que regresara a la conversación.
-No sé… yo ya me veía envuelta en meses de sesiones complicadas con el psicólogo…interpretando sus dibujos…bueno, ya sabes.
-Mujer, no lo descarto. Si tuviera que ser así te daría el teléfono de una compañera que trabaja muy bien, pero si te atreves, primero probamos con el teatro. ¿Qué te parece?
-Oye, una duda ¿y por la noche?.-
-Pues nada, como siempre. Pero no nos precipitemos, vamos a ver qué nos propone Clara.
Alba me dijo que sí y nos despedimos hasta el miércoles que viene.

El miércoles siguiente me encontré como de costumbre con Alba en el entrenamiento. Por su cara, no parecía que hubieran mejorado las cosas. En cuanto pudimos hicimos un aparte y me contó como había ido.
-No entiendo nada, pero de momento se acabó.- Dijo
-¿Qué es lo que no entiendes ?
-Pues que desde el fin de semana hay paz pero que no se porqué.
-Ahh…ya veo.- Entonces me contó lo sucedido.
-El jueves puse en practica el jueguecito. Clara lo entendió rapidísimo y estuvimos 2 horas jugando. Bien, no te negaré que fue divertido. Viernes ya puso mas objeciones. Acabamos jugando pero duró menos y parecía que se aburría. En ese momento pensé que todo se iba al garete.
-¿Y por la noche ?
-Pues ahí está el tema…ese mismo viernes…sin muchas explicaciones se durmió en el sofá del comedor y la llevé a la cama. Pensé que había sido casualidad.
Sábado ya no quiso jugar. Insistí un poco pero no sabía si debía obligarla. Estuve dudando si llamarte. El caso fue que por la noche se fue a dormir sin ninguna queja ni ninguna escenita. No quiso ni que le leyera un cuento.
-Le hemos dado de su misma medicina.- reflexioné en voz alta.
Alba seguía sin entender nada.
-“Una máscara desvela otra máscara”.. Sentencié.

Las frases célebres que recordaba de los libros tampoco aclaraban gran cosa a Alba.
-Osea, ¿cinco días de paz?.
-Pues si…
-Bueno, listo!! hay que aprovechar la calma… hasta la próxima que se invente otro jueguecito.- dije con cierto atrevimiento, como si educar hijos fuera un reto interminable
-Ahora no quiere jugar a nada conmigo. Le digo por la tarde de jugar a alguna cosita y me dice que no, que “tiene que llevar los niños al cole e irse a trabajar…” y así pasa la tarde con la cartera de ejecutiva y sus muñecas. Yo la veo feliz!! .- la sentencia de Alba fue definitiva.

-Pues entonces…mi consejo es que aproveches la tregua.- Insistí, ahora, sin mucha convicción.
-Pues sí.- ese “sí” sonó más a lamento que a otra cosa.
-Alba, no te veo muy contenta. El miércoles pasado parecía que esta situación te estaba agobiando mucho. Hoy por hoy, por lo que me dices, parece controlada y la niña está feliz pero tú…
-A Clara se la ve feliz… no hay que entender nada más. Clara es una niña viva y juguetona, es normal que de algún quebradero de cabeza.

-Ya, pero es que son tantas cosas…- Alba estaba abatida.
Pasamos unos segundos en silencio.

Yo ya no sabía muy bien que decir …-Y Carlos, tu marido, ¿qué dice ?.-
-A él le afectaba poco.
-Ya pero habíais hablado de ello. ¿Cómo lo ve?
-Él no dice nada… como siempre. Nunca dice nada.- El tono esta vez era de enfado.
-Últimamente las cosas no nos van muy bien. Y desde hace un mes todo se ha complicado aún más. El me echa en cara que hacemos poco el amor…pero no sé como no se da cuenta que yo voy muy cansada; el trabajo, los niños…llego a la noche rendida. Lo cierto es que nos estamos distanciando.
-Ya, entiendo…
-Últimamente, antes de los jueguecitos de Clara, Carlos ya me buscaba a la hora de ir a dormir para tener sexo. Yo me lo sacaba de encima como podía, le decía que no me apetecía y discutíamos. Algún día tuvimos alguna discusión fuerte por ello. Yo tenía mucho miedo que nos pudieran escuchar los niños. Ahora que he resuelto los jueguecitos de Clara; el problema por la noche vuelve a ser él.

De un tiempo a esta parte la hora de ir a dormir se había convertido para Alba en un suplicio por la presencia de Carlos. Y entonces, de repente comprendí el gesto de amor que se escondía detrás de los comportamientos de su hija Clara.

No Comments Yet

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

HEMEROTECA

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies